lunes, 20 de diciembre de 2010

“Revolución” para afirmar el capitalismo

La convención nacional del partido de gobierno, Alianza PAIS, dejó al descubierto –o mejor es decir confirmó- aspectos sobre los que ya se hablaba con cierta insistencia y despejó elementos que no estaban muy claros, en el ámbito ideológico y político, debido a la falta de su definición oficial. Ahora, al cabo de cuatro años, el movimiento gobiernista recién ha podido arribar a un evento constitutivo y aprobar sus materiales en los que se resume qué es y qué mismo quiere hacer.

De la presencia de grupos o tendencias en pugna, interesados cada uno en conquistar hegemonía, no quedó duda alguna. Tampoco de su permanencia luego de la convención, y la resolución de continuar como movimiento y de no constituirse como partido a más de expresar la imposibilidad de conciliar diferencias también es síntoma de debilidad, aunque esto último suene algo extraño debido a las victorias electorales obtenidas por AP. Pero así lo es, puesto que la condición de movimiento no le obliga a contar con militantes comprometidos con un lineamiento político, sino simplemente con adherentes, a más de que faculta a la dirección del movimiento a definir a dedo –con la experiencia del anterior todo poderoso buró político- que adherentes tienen derecho a participar en los procesos electorales internos y cuáles no.
Aunque el contenido de los debates no se hizo público, las pugnas o desavenencias en la elección del Secretario Ejecutivo de PAIS, puesto clave en la estructura, no pudieron ser ocultadas. En este, como en otros casos, la resolución dependió de una sola persona: Rafael Correa. Él decidió que esa responsabilidad recaiga en Galo Mora (su secretario particular), ante lo cual Ricardo Patiño, Doris Soliz y sus respectivos grupos tuvieron que dejar de lado sus similares pretensiones y hablar de unanimidad.

En Alianza PAIS pululan agrupamientos provenientes de diversos sectores que van desde los que pregonan posturas de derecha hasta los que se reivindican de izquierda, estos últimos que – como dice nuestro puebloestán por verse. De la gama de tendencias, la que profesa posturas más atrasadas tiene la hegemonía y su sello está en el contenido de los documentos aprobados.
Si hay una cosa que debe reconocerse en el movimiento gobiernista es su capacidad de mimetizarse, de mostrarse diferente a lo que en realidad es, lo que le ha permitido seducir y engañar a un importante sector de la población. La lectura de su “Manifiesto ideológico” y del “Programa, estrategia y táctica del cambio político” aprobados en esa convención nos lleva a concluir que Alianza PAIS es una organización de carácter socialdemócrata, anti marxista, defensora de un institucionalismo liberal burgués, que se apoya en un discurso demagógico en el que el uso de cierta terminología le da un barniz izquierdizante.

Tendremos la oportunidad de analizar varios aspectos contenidos en esos documentos, mas hoy no podemos dejar de poner en el tapete aspectos que descubren el contenido capitalista del movimiento político de Rafael Correa que dice llevar adelante una revolución.
Un asunto medular es el relacionado a la propiedad privada. En sus documentos AP señala que no busca eliminar la propiedad privada, que su propósito es lograr que los trabajadores y los “ciudadanos de a pie” se conviertan en dueños de los medios de producción. En esa misma línea pregonan que “el Estado sea también propietario de importantes sectores estratégicos”.
Empecemos analizando desde lo último: el Estado como propietario de importantes sectores estratégicos. De acuerdo a esto, en poco tiempo Correa y sus asambleístas seguramente plantearán una reforma al Art. 311 de la Constitución, debido a que ésta fija como responsabilidad del Estado el manejo de todos los sectores estratégicos. Es decir, el objetivo político de PAIS en este caso es menor al que se aprobó en Montecristi.

El propósito de convertir a los trabajadores en propietarios de las empresas es una vieja propuesta con la que la burguesía a nivel internacionalintentó mediatizar la lucha de la clase obrera y formaba parte del proyecto conocido como el establecimiento de un “capitalismo popular”, promovido en nuestro país por la Democracia Cristiana. Sobre este enunciado doctrinario ya habló Rafael Correa hace dos años, y miren lo que al respecto dijo Kintto Lucas –actual Viceministro de Relaciones Exterioresen un artículo publicado en Rebelión con fecha 25-07- 08 (http://www.rebelion. org/noticia.php?id=70726): “El Presidente Rafael Correa, dijo el sábado pasado que él adscribía al denominado ‘Capitalismo Popular’. La primera que lo utilizó fue Margaret Tatcher en Inglaterra a la hora de instrumentar las privatizaciones.
En Argentina, en su momento Carlos Menem, o en Brasil Collor de Melo también hablaron de “Capitalismo Popular”. También algunos otros partidos latinoamericanos, como el Liberal de Venezuela apoyan esa teoría. Es bueno ver más o menos cómo se la define:
Teoría sobre la presunta transformación del actual capitalismo monopolista de Estado en un nuevo régimen social en el que desaparecen las clases y las contradicciones de clase, se “democratiza el capital” y se “nivelan los ingresos”, se eliminan las crisis económicas, y el Estado capitalista se convierte en un “Estado, del bienestar general”….

Mediante la descarada falsificación de los datos estadísticos y a pesar de todos los hechos de la realidad capitalista, los apologistas del “capitalismo popular” afirman que lo característico del capitalismo moderno consiste en una “transformación” profunda, en la eliminación de los límites y diferencias de clase entre los miembros de la sociedad, en la desaparición de los “antagonismos de clase” entre el obrero y el capitalista, en la existencia de la “unidad” y “armonía” de clases.

… Los actuales economistas burgueses presentan tres teorías para fundamentar sus afirmaciones.

Dichas teorías son: 1) la “teoría de la dispersión” (dilución) de la propiedad, según la cual la aparición de un gran número de poseedores de pequeñas acciones ha dado origen a la “democratización del capital”; 2) la teoría de la “revolución de los gerentes”, según la cual la clase de los capitalistas como poseedores absolutos de las empresas históricamente ha abandonado la escena y ha cedido su lugar a los empleados profesionales, a los “directoresmanagers”; 3) la teoría de la “revolución en los ingresos”; sus partidarios afirman que, en las condicionas del capitalismo actual, en la segunda mitad del siglo XX, ha tenido lugar una redistribución radical de los ingresos entre todos los grupos de la población han desaparecido los pobres y los ricos, y la sociedad se ha convertido en una “clase media” única y monolítica.

… La verdad es que la teoría del “capitalismo popular” constituye una tentativa desembozada de los defensores del capital monopolista encaminada a justificar y embellecer el régimen capitalista, que se ha desacreditado, y a mantener entre millones de trabajadores de los países capitalistas, la fe en la inmutabilidad y el democratismo del sistema capitalista. Esta teoría tiene también por objetivo velar la esencia explotadora del capitalismo, cimentar el mito de que se han eliminado las contradicciones del viejo capitalismo y se ha acabado con la pobreza y la miseria, la lucha de clases y las crisis”.

Muy explícito Kintto Lucas para demostrar el carácter capitalista del proyecto al que ahora sirve. Solo una observación tenemos al respecto, en su artículo del que hemos transcrito algunos párrafos, Lucas no tuvo la delicadeza de decir que toda la definición de capitalismo popular la toma textualmente del “Diccionario de Economía Política” de Borísov, Zhamin y Makárova.
Vaya ética periodística.

Queda el punto de la propiedad privada sobre los medios de producción, a pesar de que lo antes señalado prácticamente releva su necesidad. ¿Cómo construir el socialismo manteniendo la propiedad de los grandes empresarios, banqueros, importadores, exportadores, terratenientes capitalistas? En este punto no hay matices: se es o no se es radical para construir el socialismo, y la radicalidad consiste llegar a fondo, a la raíz. No puede haber cambio de la estructura social si no se afecta la matriz económica, en este caso la propiedad capitalista sobre los medios de producción. El programa político aprobado en la convención de PAIS es elocuente: habla de revolución, pero se propone afirmar el capitalismo.

No hay comentarios:

Asi Somos