jueves, 30 de octubre de 2008

MPD convoca a elecciones primarias


Este jueves 30 de octubre se realizo el Consejo Provincial de Pichincha del Movimiento Popular Democrático MPD, en el auditorio del Tribunal Electoral de la Provincia, evento que contó con la participación activa de centenares de militantes y simpatizantes dentro de un ambiente de democracia y camaradería.


En la mesa directiva participó el Director Nacional del MPD Luis Villacís Maldonado, el Director Provincial Gustavo Terán, junto con los miembros de la Directiva Provincial, este acto tuvo por finalidad el formalizar la convocatoria a elecciones primarias que se realizarán el sábado 29 de noviembre y así elegir a los futuros candidatos que terciaran en la elecciones generales del 2009.
El análisis de la situación política nacional tuvo como corolario que la tendencia democrática progresista y de izquierda ha tenido un avance, y el MPD se encuentra consolidado, se planteo que el problema de la crisis del sistema capitalista mundial es fruto del estallido de la burbuja financiera producida por la especulación de capitales a través de las hipotecas subprime, lo cual arrastrara a las economías de los países dependientes incluido el nuestro.


Luego de este análisis se procedió a poner en consideración del Consejo los nombres de los miembros del Tribunal Electoral Provincial del MPD, siendo encargada esta responsabilidad en los hombros de el Dr. Edwin Guerrero Blum como presidente, a la Lic. Irma Obando de Saa en calidad de vicepresidenta y el Dr. Guillermo Estrella como secretario. Estas personas fueron tomadas en cuenta por su amplia y limpia trayectoria en su quehacer personal, profesional y político. Para el apoyo del Tribunal se nombro una comisión de coordinación para levantar todo el proceso electoral en la Provincia.

Así el MPD se constituye en el primer partido político en convocar a elecciones primarias debido a su alta capacidad organizativa y de movilización en medio de una unificación ideológica, política y orgánica, teniendo como fin la construcción de la Patria Nueva y el Socialismo.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Falsa democracia electoral estadounidense

En este país un candidato presidencial puede ganar el voto popular y perder la elección; o puede triunfar en la elección nacional sólo con ganar la mayoría del voto de 12 estados, todo por un sistema electoral cada vez más curioso y por definición poco democrático.

Y es que no hay voto directo popular para elegir al presidente de Estados Unidos. Al depositar una boleta en una urna aquí, uno está votando por un “elector” desconocido que representa a ese candidato en algo llamado “colegio electoral”. El colegio electoral es el que determina quién será el presidente.

Cada estado tiene asignado un número de votos electorales que son igual al número de sus representantes federales más dos (el numero de representantes en la Cámara baja se determina en proporción a la población de cada estado por el censo; el número de senadores por cada estado siempre es dos); hoy el total de “electores” en el colegio electoral es de 538. Esta entidad es la que, según la Constitución, elige al presidente del país.

El candidato presidencial que obtiene la mayoría del voto popular en cada estado gana todos los votos electorales de ese estado en el colegio electoral (con la excepción de dos estados que dividen de manera proporcional el voto popular en su voto electoral).

Así, el que gane la mayoría del voto popular en California le son asignados todos los 55 votos electorales de ese estado; o los 21 de Pennsylvania, los 27 de Florida, o los cinco de Nevada, etcétera. Para ganar la elección presidencial se requiere acumular 270 o más votos electorales, o sea la mayoría de los 538 en total.

Este sistema electoral genera estrategias electorales muy particulares en este país. Uno de los ejercicios constantes de los políticos, sus estrategas, los analistas y los medios, sobre todo en esta etapa final de la campaña, es calcular el mapa electoral cada día, con base en incesantes encuestas y análisis sobre niveles de participación de diversas corrientes (latinos, afroestadunidenses, trabajadores, cristianos fundamentalistas, jóvenes y más).

Diversas organizaciones y medios ofrecen sus cómputos en mapas. Por ejemplo, el New York Times calcula que, por ahora, el candidato presidencial demócrata Barack Obama tiene 196 votos electorales sólidos con 90 más de estados inclinados en su favor, mientras su contrincante republicano John McCain tiene 140 votos electorales sólidos más 23 inclinándose hacia él, y otros 89 en juego.

Todo esto implica que para las campañas presidenciales el objetivo estratégico no es ganar la mayoría del voto nacional, como es el caso de casi todos los sistemas electorales “democráticos”, sino un tablero donde cada campaña está midiendo qué combinación de estados necesita para llegar a 270 o más votos electorales. El resultado del voto para presidente ya está definido en la mayoría de los estados aun antes de la elección; en aquellos donde uno de los candidatos ya goza de un margen casi seguro en las encuestas.

La elección, por lo tanto, se disputa sólo en algunos cuantos estados que se inclinan hacia uno de los candidatos, y siete u ocho más donde se registra un empate técnico. El juego es cómo conquistar esos siete u ocho, más dos o tres de los que ya están inclinados. Por ello, esta elección nacional se definirá al final entre ocho y 12 estados, los que son considerados “claves” para el triunfo.

Es por ello que las encuestas nacionales sirven sólo como indicadores generales, pero el dato más importante son los cálculos de la tendencia del voto estatal, sobre todo en los estados claves.

Con este sistema, de hecho, no hay una elección nacional, sino que hay 50 elecciones estatales para presidente (más una en el distrito federal de Washington DC). Cada gobierno estatal determina las reglas electorales, el equipo técnico, las máquinas, el padrón, y cómo resolver las disputas sobre cada aspecto de la elección. La Comisión Federal Electoral sólo se encarga de finanzas electorales, pero no tiene autoridad para determinar ni intervenir en los procesos electorales realizados a nivel estatal. Las disputas electorales primero se tienen que procesar en los tribunales locales y estatales, y sólo después pueden llegar a la Suprema Corte federal.

Así, algunos estados usan boletas de papel que se depositan en urnas físicas, mientras otros emplean equipo electrónico, y hay diferentes modelos y hasta tipo de boletas. Las horas de las casillas y más son diferentes en cada estado. A diferencia de México, no existe un órgano electoral independiente a los poderes del Estado. Peor aún, el encargado de las elecciones presidenciales en cada estado es un funcionario, llamado “secretario de estado”, que es electo y es militante de uno de los partidos; o sea, no es una figura supuestamente “neutral”, sin embargo, es responsable de todo el proceso electoral, incluyendo la integridad del padrón y el funcionamiento de las casillas, como el conteo.

Durante las últimas dos elecciones generales, este sistema ha provocado cada vez más protestas. Vale recordar que en 2000 el demócrata Al Gore ganó el voto popular por más de medio millón, pero George W. Bush finalmente ganó la elección (se dice) en el colegio electoral.

A la vez, si hay empate en el voto electoral, la Constitución establece que la Cámara de Representantes determina el ganador (en este caso, por haber mayoría demócrata en la cámara baja, se supone que ganaría Obama). También hay fantasmas que aún no descansan de los dos procesos anteriores. En 2000 al final fue la Suprema Corte, y no el electorado, quien decidió la elección presidencial. En esa elección, como la de 2004, aún no se sabe el conteo real de los votos por procesos contaminados por fraude y manipulación del voto y un sistema electoral que aún no ha reparado sus fallas reveladas en esos procesos.

O sea, en Estados Unidos, ese lema fundamental de las democracias electorales “una persona, un voto” no está garantizado.

martes, 28 de octubre de 2008

A dónde fue a parar el dinero perdido con la crisis financiera?

Durante la crisis de los mercados financieros, el dinero no se evapora. Sólo pasa de unas manos a otras mediante un mecanismo de oferta y demanda (manejado por los súper grupos controladores del mercado) que primero desvaloriza el precio de las acciones para comprarlas y luego las revaloriza para venderlas.

En cuatro semanas continuadas de "crisis bursátil", de Wall Street hasta Tokio pasando por Londres, Frankfurt y París, los principales mercados de acciones internacionales muestran caídas vertiginosas, entre el 30% y el 50% en relación a su nivel un año atrás, señalan medios especializados.

Solamente en el curso de una semana, Wall Street llegó a perder USA 2.5 billones en valores de cotización en el mercado. No hay cifras precisas sobre las pérdidas que sufrieron las bolsas mundiales desde el agravamiento de la crisis financiera, pero hay quienes sostienen que los números superarían los US$ 20 billones, que se "perdieron" en valores accionarios (más adelante veremos que no es literalmente así).

Dinero "potencial"

Cuando se refieren a la baja de acciones bursátiles los analistas del sistema hablan de "pérdidas", dejando la sensación de una "evaporación del dinero" que en la realidad no existe.

Las acciones son "dinero de papel" (acciones de empresas o bancos) que adquieren su valor de mercado en la dinámica del sube y baja de las bolsas. De manera tal, que en las bolsas no se pierde dinero en forma directa, sino que se pierde valor de mercado de las acciones empresariales.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, considera que "muchos miles de millones de dólares o de euros eran artificiales antes de la corrección" bursátil, los economistas relativizan las cantidades que se manejan y dicen que el dinero está aún ahí.

"Cuando decimos que miles de miles de millones se perdieron, se trata de un abuso de lenguaje. Lo que deberíamos decir es que el valor en el mercado accionario bajó varios miles de miles de millones de dólares, lo que es totalmente diferente", dijo el británico John Sloman, de la Universidad de Bristol citado por AFP.

Para los economistas los mercados bursátiles no tienen una valorización absoluta. "El valor de un activo depende siempre de la relación entre la oferta y la demanda. Es el precio que usted obtiene tal día, si usted decide vender, y sólo concierne las acciones negociadas, no las que siguen en cartera", subrayó John Sloman.

El norteamericano Robert Shiller, de la Universidad de Yale, hace el mismo análisis. "Imagínese que un día usted le pide a una agencia que le calcule el valor de su casa si quiere venderla. Al día siguiente va a otra agencia y ésta le da un valor inferior en 10 por ciento. ¿Perdió usted dinero? Pues no, usted tiene todavía los billetes en el bolsillo o en su cuenta de banco", explicó a la agencia Associated Press.

"Los Estados contabilizan el dinero disponible sumando billetes y piezas en circulación, así como los depósitos que la gente tiene en el banco. Esta medida no refleja para nada las fluctuaciones cotidianas de los mercados bursátiles", argumentó Robert Shiller, quien reconoce que es "difícil y controvertido" distinguir riqueza y valor del mercado.

Es parecido con las bolsas. Nadie pierde dinero en el sentido estricto del término. No hay misterio, el dinero está ahí todavía. Es el mercado el que pierde valor", agregó.

Robert Shiller lo resume así: la noción de que uno pierde un montón de dinero siempre que baja la bolsa es una "falacia". Aclara que el precio de una acción nunca ha sido lo mismo que el dinero. Es simplemente "la mejor presunción" de lo que vale la acción.

El problema empieza cuando piensa que ese dinero potencial es lo mismo que el dinero en su cartera o en su cuenta corriente. "Eso es un gran error", dijo el profesor de economía de la Universidad de Harvard Dale Jorgenson.

Esto da la razón al ex magnate norteamericano Robert Sarnoff, muerto en 1997, para quien las finanzas son sólo "el arte de pasar el dinero de mano en mano, hasta hacerlo desaparecer".

Nada se pierde, solo se recicla

En resumen, en las jornadas "negras" que vienen experimentando los mercados del dinero, billones de dólares no se evaporaron sino que solamente se pasaron de unas manos a otras ( y siempre según el valor que determina el mercado, y no en forma directa ) mediante el mecanismo de compra y venta de acciones.

El dinero (duramente las "crisis" o las "burbujas" capitalistas) no desaparece, solo pasa de un bolsillo a otro, y se concentra cada vez más porque cada vez son menos los grupos ganadores que controlan todo el capital circulante.

¿Que quiere decir esto, extrapolado a la crisis financiera?

Que cuando las acciones de empresas o bancos se desvalorizan sus activos y carteras de clientes no desaparecen, solo pierde valor de cotización en el mercado por su desvalorización bursátil. Una vez que las compran a precio de remate, los súper grupos "recompran" sus acciones y le restituyen su valor perdido de mercado. De esta manera, en el sistema capitalista nada se pierde: Solo se recicla y cambia de dueño.

Es como si una vivienda cotizase sus acciones en bolsa: Su precio se desvaloriza o sube, pero la vivienda sigue estando. Lo que cambia y fluctúa es su valor de mercado conforme a la "capitalización" o "descapitalización" bursátil.

O sea que las las empresa y bancos, con sus activos físicos y financieros, que cotizan en bolsa no desaparecen, solo cambian sus valores de mercado que pueden subir o bajar, conforme la compra o la venta de sus acciones.

Una "crisis financiera" como la que estamos viviendo, es antes que nada un reciclamiento de la rentabilidad capitalista: Lo que estaba en un casillero, se traslada a otro. Lo que estaba en Merrill Lynch se recicló en el tablero contable de Bank Of América que compró a la entidad semiquebrada.

Mediante el "rescate financiero", los Estados imperiales USA-UE reciclaron una nueva "burbuja" ganancial no ya con dinero especulativo proveniente del sector privado, sino que ponen compulsivamente los recursos públicos al servicio de un nuevo ciclo de rentabilidad capitalista al margen de una ascendente crisis de la economía real que marcha por vía paralela.

Mediante el juego del "sube y baja" en las bolsas, los grupos súper concentrados que controlan el mercado, primero "desvalorizan" el valor de mercado de empresas y bancos para comprarlos baratos, y luego los "revalorizan" para quedarse con la diferencia.

Es decir, los grupos súper concentrados que compran las acciones en baja, no pierden dinero con su precio devaluado, sino que las compran barato para luego venderlas caras.

Hay un sector pequeños inversores (los llamados "ahorristas" o especuladores privados menos diversificados) que sufren el embate de la desvalorización con menor paraguas de contención que los grandes grupos de especuladores que controlan el mercado, a los que la descapitalización les afecta como una devaluación de su dinero con menos capacidad para recuperarse.

Cuando se habla de una pérdida teórica de US$ 8,300 billones en base a las cifras del Indice Compuesto Wilshire 5000 de Dow Jones (que observa las acciones de unas 5,000 empresas estadounidenses), o en las bolsas europeas o asiáticas, hay que tener en cuenta que más del 80% de las operaciones de las plazas globalizadas de especulación financiera están concentradas por los super-grupos que se degluten entre sí desvalorizando las acciones, comprando barato, y luego uno de ellos absorbe al otro.

La falacia de la "oferta" y la "demanda"

Según la teoría oficial, las acciones en los mercados bursátiles bajan o suben, según la dinámica de la "oferta" y la "demanda". Y, de acuerdo con esa teoría, los términos del inter-juego entre "oferta" y "demanda" son "libres", como corresponde a las reglas funcionales del "libre mercado".

Pero, en realidad esto es falso por una razón principal: La "oferta" y la "demanda" está manejada por grupos financieros súper concentrados que manejan los mercados bursátiles por medio de la "compra" o la "venta masiva" de acciones: Cuando "compran" masivamente las acciones suben, y cuando venden masivamente las acciones bajan.

Los mercados bursátiles se manejan como las casas de remate público: Sólo un pequeño grupo hegemónico (que se disputa las compras) controla la totalidad de las "ofertas" y establece sus bases, actuando como un cartel formador del precio de las acciones.

La dinámica del "sube y baja" de las bolsas está determinada y regulada por una relación matemática entre la masa de capital que "compra" (sube) y la masa de capital que "vende" (baja) , por lo cual el proceso está controlado por los grupos con mayor capacidad financiera que concentran la mayoría de las operaciones bursátiles en Wall Street y el resto de las bolsas mundiales.

Las bolsas, son una "superestructura" (por fuera de la economía real) de competencia ínter capitalista entre grupos súper concentrados que se disputan una masa circulante de acciones bursátiles cuyo precio está fijado por la ley de la "oferta" (compra de acciones) y la "demanda" (venta de acciones).

En conclusión, la dinámica del "sube y baja" de las bolsas no está regulada por la ley de la "oferta" y la "demanda" sino por la masa de concentración capitalista-financiera que compra o vende acciones, direccionando las bajas o las subas en los mercados.

Los mercados bursátiles no son "libres" (como establece el mito del "libre comercio") sino instituciones mercantiles que funcionan sujetas a la ley de la oferta y la demanda manejada por los grupos que hegemonizan el control y la información sobre su funcionamiento.

En consecuencia, en las bolsas solo se "oferta" (se vende) o se "demanda" (se compra) aquello que los grupos hegemónicos y controladores quieren.

Las bolsas (y las acciones) suben o bajan atendiendo a una dinámica marcada por los intereses de los controladores del mercado financiero.

La dinámica de la "compra" y "venta"

Por lo tanto, los mercados bursátiles no son regulados por la oferta y la demanda, sino por la competencia capitalista entre los súper grupos que hegemonizan la compra y venta de acciones en Wall Street (que concentra la mayoría de las operaciones mundiales y marca tendencia) y en los mercados bursátiles. Para dar un ejemplo: En Wall Street se cotizan acciones por un monto superior al conjunto de las bolsas europeas.

Su objetivo es preciso y determinado: Generar un proceso de quiebras y, consecuentemente una crisis del sistema financiero, que posibilite la depreciación a niveles límites de los activos y acciones empresariales que luego los grupos más súper concentrados (los operadores de la "crisis") comprarán a precio de remate.

En consecuencia, si que hay quebrar a Lehman Brothers o a Merrill Lynch para concentrar súper activos en Ban Of América o Morgan Chase, se hacen bajar (mediante rumores e información manipulada) las acciones de estos dos gigantes, y luego de su quiebra (como consecuencia de la depreciación de sus acciones) serán comprados a precio de remate o se fusionarán en otra sigla.

La dinámica de los mercados bursátiles, las "pérdidas" y las "ganancias" se rigen por dos movimientos esenciales:

1) Desvalorización: Los grandes grupos "inversores" (especuladores institucionales) "desvalorizan" las acciones de empresas y bancos (y consecuentemente su precio en dinero) para compra sus activos financieros y físicos a precio de ganga.

2) Revalorización: Luego de deglutirse a los quebrados mediante fusiones o compras, los súper grupos "ganadores" (que manejan a través de rumores y de información manipulada, el "sube y baja" de los mercados) "revalorizan" las acciones de la empresa o el banco comprado, restituyendo y superando su valor de capitalización original.

El dinero desvalorizado de las acciones de Merrill Linch, cuando las mismas se revaloricen, pasarán a los bolsillos de Bank Of América. De manera tal, que las pérdidas de capitalización por baja de acciones en el marcado accionario, duran el tiempo que dura la baja y se reanuda la tendencia alcista (manipulada por los que también manipulan las bajas).

Las acciones empresariales y bancarias se compran desvalorizadas y luego se las revaloriza, mediante el mismo mecanismo (de manipulación bursátil) con que se las desvalorizó.

O sea que, durante la crisis de los mercados financieros, el dinero no se evapora. Solo pasa de unas manos a otras mediante un mecanismo de oferta y demanda (manejado por los súper grupos controladores del mercado) que desvaloriza el precio de las acciones para comprarla y luego las revaloriza para venderlas.

Pero en esta dinámica nada se pierde, sino que se recicla. En otras palabras, cambian las denominaciones pero los accionistas y los gerenciadores (que son "anónimos") continúan con una mayor concentración de acciones en sus bolsillos.

En primer lugar, y como concepto central: La llamada "crisis financiera", es una crisis activada y controlada en todos sus resortes esenciales por medio del "rumor" y la información manipulada que hacen subir o bajar las acciones en Wall Street y las principales plazas financieras del Imperio.

La quiebra en cadena de bancos o de instituciones financieras es inducida, manipulada y estratégicamente operada para producir un reciclamiento de la rentabilidad financiera (en crisis con el colapso subprime) y una reconversión del sistema financiero que centralice el control y el funcionamiento del sistema capitalista mediante una mayor concentración de la riqueza (ley darwiniana del capitalismo).

O sea que el dinero no se perdió en descapitalización de mercado, solamente pasó de unas manos a otras.

Las acciones empresariales y bancarias se compran desvalorizadas y luego se las revaloriza, mediante el mismo mecanismo (de manipulación bursátil) con que se las desvalorizó.

Es decir que, durante la crisis de los mercados financieros, el dinero no se evapora. Solo pasa de unas manos a otras mediante un mecanismo de oferta y demanda (manejado por los súper grupos controladores del mercado) que desvaloriza el precio de las acciones para comprarla y luego las revaloriza para venderlas.

IAR Noticias

jueves, 23 de octubre de 2008

Marcha indígena y Paro Nacional contra las políticas de Uribe en Colombia

El rechazo a las recetas neoliberales y a la represión del gobierno de Álvaro Uribe, son los principales reclamos de las movilizaciones en todo el país. El Presidente responde investigando a los manifestantes por supuestos vínculos con la guerrilla.

La Minga Nacional de Resistencia Indígena continúa su marcha por el Valle del Cauca, para llegar este viernes a Cali, la ciudad capital del departamento.

Allí entregarán un petitorio para que se respeten los derechos de los pueblos indígenas e insistirán en ser atendidos por el Presidente de la Nación, para iniciar un diálogo.

Los indígenas denunciaron el asesinato de al menos tres manifestantes en los últimos días, pero Álvaro Uribe negó la responsabilidad de las Fuerzas Públicas, hasta que se vio obligado a reconocer que la Policía Pacional disparó contra los manifestantes.

La difusión de un video que muestra a integrantes del Escuadrón Móvil Antidisturbios de la Policía ejecutando disparos contra los indígenas, fue el motivo de la confesión de Uribe.
Sin embargo, el presidente Colombiano, así como el director de la Policía Nacional, negaron rotundamente que las muertes hayan sido consecuencia de esos disparos.

Dijeron en cambio, que las muertes fueron consecuencia de las heridas de esquirlas, producto de la inapropiada "manipulación de artefactos explosivos" por parte de los manifestantes y los relacionaron con el "terrorismo".

Desde la Minga Nacional de Resistencia Indígena, se difundió otro video en que los manifestantes mostraron cartuchos de proyectiles de gas disparados por la Policía, cargados con esquirlas y perdigones.

Mientras tanto, en la capital de Colombia, Bogotá, se realiza una multitudinaria manifestación contra las políticas del Gobierno Nacional e inició un paro multisectorial de 24 horas.

Además, continúa la huelga de los trabajadores de la caña de azúcar que reclaman mejores condiciones laborales y que se detengan los despidos y la represión

viernes, 17 de octubre de 2008

FESE rechaza incremento de pasajes

Pablo Castro presidente de la Federación de Estudiantes Secundarios del Ecuador, FESE manifesto que la movilización de estudiantes universitarios y secundarios de Quito y en diversos sectores de la Patría se hicieron en una forma de rechazo ante el posible alza de los pasajes en el transporte urbano.

Castro aseguro que las protestas que se realizarón en los exteriores de la Comisión Nacional de Tránsito, al norte, centro y sur de la capital, estan respaldadas por un estudio realizado por la Universidad Central del Ecuador, donde se determinó que los transportistas cuentan con una gananacia de 2.448 dolares, fuera de gastos de mantenimiento de la unidad, por lo que expreso que no se justifica el incremento en los pasajes.

El informe fue realizado por el Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Central, el incremento de los pasajes de la transportación pública de 0,25 a 0,42 centavos como en primera instancia habían señalado los dirigentes, no es justificado.

Además Castro agrego que el carné estudianti,l un demanda requerida desde hace algún tiempo no se a ejecuatado apesar que son 2 años que ha sido presionada esta necesidad, hasta ahora el Ministro de Educación Raúl Vallejo no ha concretado este pedido.

Finalmente ratifico la radicalización de las protestas si oficialmente el incremento no se da por que seria un golpe al bolsillo del pueblo ecuatoriano

Asi Somos