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viernes, 1 de agosto de 2008

44 años de lucha del PCMLE

Con la clase obrera y el pueblo, por la revolución y el socialismo

Trabajadores
Trabajadoras

El 1 de agosto se conmemora el cuadragésimo cuarto aniversario de fundación del Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador PCMLE. Su formación obedeció a la necesidad de la clase obrera y los pueblos del Ecuador de contar con un instrumento político para desarrollar la lucha en contra de la dominación imperialista, la explotación burguesa y conquistar su definitiva liberación social y nacional, para llevar a la victoria la revolución y construir el socialismo.

Desde su surgimiento el PCMLE ha sido consecuente con sus objetivos y política revolucionarias; con su esfuerzo ha contribuido al desarrollo de la conciencia y la organización de la clase obrera, del campesinado, de la juventud, de las mujeres y de otros sectores sociales interesados en la transformación revolucionaria de la sociedad ecuatoriana. El compromiso revolucionario del Partido ha sido rubricado con la sangre de valerosos militantes que entregaron sus vidas en la lucha por llevar a la victoria las causas populares. Jaime Hurtado, Milton Reyes, Jorge Tinoco, Rosita Paredes, Miguel Pozo, Pablo Tapia son algunos de nuestros militantes asesinados por el imperialismo y la oligarquía que inútilmente hacen esfuerzos para impedir el avance de la revolución en nuestro país. A ellos nuestro homenaje, al igual que a Washington Álvarez y Rafael Larrea dirigentes de nuestro Partido que entregaron su vida a la causa de la emancipación social.

Durante estas cuatro décadas hemos estado presentes en innumerables huelgas fabriles, tomas de tierras, en los combates del magisterio y la juventud, en los levantamientos populares que acabaron con gobiernos corruptos como los de Bucaram, Mahuad y Gutiérrez; hemos combatido la ingerencia imperialista enfrentando las pretensiones estadounidenses de encadenarnos a través del ALCA o el TLC, repudiando la explotación de nuestros recursos naturales por parte de monopolios extranjeros, demandando la inmediata salida de las tropas yanquis de la Base de Manta. Hemos sido y seguimos siendo protagonistas de las más importante acciones de lucha de los trabajadores y los pueblos del Ecuador.

En la actualidad nuestro Partido respalda la gestión que desde la Presidencia de la República ejerce Rafael Correa por considerarla patriótica, soberana y progresista. El actual gobierno es resultado de la decisión política de una gran franja de ecuatorianos que hacen parte de una corriente político- social a la que calificamos como democrática, progresista y de izquierda, incubada al calor de muchos años de lucha y acción popular por conquistar el cambio social.

Resultado de los combates populares en contra de gobiernos neoliberales fue posible la instauración de la Asamblea Constituyente, que ha terminado sus funciones presentando a los pueblos del Ecuador un proyecto de Constitución que la consideramos progresista y democrática, que desbarata el andamiaje jurídico neoliberal construido en los últimos años por los gobiernos antipopulares que se turnaron en el poder.

La nueva Constitución incluye elementos en pro de la soberanía nacional; impide la presencia de ejércitos extranjeros en nuestro territorio; devuelve derechos sindicales a los trabajadores y elimina mecanismos de superexplotación laboral como la intermediación, tercerización y trabajo por horas; otorga derechos políticos a las nacionalidades y pueblos indígenas, a las mujeres, a la juventud, a los emigrantes, a los integrantes de las Fuerzas Armadas y Policía; garantiza el cuidado y la racional explotación de nuestros recursos naturales por parte del Estado; obliga la entrega de mayor presupuesto para la educación y la salud, y la primera de estas será gratuita hasta la universidad y obligatoria hasta el nivel medio; se amplían los derechos sociales de las mujeres; se reconoce el derecho a la resistencia de los pueblos, se prohíbe la privatización del agua y de la seguridad social, entre otros aspectos. Por ello nuestro Partido llama a los trabajadores y pueblos del Ecuador a votar SÍ en el referéndum del 28 de septiembre.

Con ese voto propinaremos un duro golpe político a la burguesía y al imperialismo que hacen esfuerzos para recuperar los espacios perdidos en estos meses y retomar la aplicación de su plan neoliberal que ha llevado al país a la crisis y al pueblo a la miseria; con ese voto afirmaremos un proyecto de cambio que lucha por conquistar la patria nueva.

La Constitución presentada por la Asamblea, no es la Constitución que los comunistas aspiramos como objetivo político estratégico, pues, ésta, a pesar de su contenido progresista y democrático, mantiene y preserva la institucionalidad capitalista. No obstante, consideramos que la nueva Constitución constituye un avance político, un logro conseguido con la presión y lucha de los trabajadores y pueblos y por ello la respaldamos y comprometemos nuestro esfuerzo para el triunfo del SÍ.

Es el sistema capitalista el responsable de la explotación de los trabajadores y por eso luchamos para poner fin a este sistema. Nuestro objetivo es el socialismo, que otorgará bienestar, libertad y progreso para los trabajadores y los pueblos, por ello nuestro compromiso de llevar a la victoria la revolución social del proletariado, apoyándonos en la acción insurreccional del pueblo.

Al calor de la lucha política, en el transcurso de este año nuestro Partido desarrolló exitosamente su Séptimo Congreso. Éste constató los avances obtenidos por nuestra organización en los últimos años, definió una serie de acciones y orientaciones políticas para los años venideros y eligió a su nuevo Comité Central. Este congreso es, sin duda una victoria política de los marxista leninistas ecuatorianos y de todos los trabajadores y pueblos del Ecuador.

Con motivo del 44 aniversario de fundación del PCMLE ratificamos nuestro compromiso con la revolución proletaria mundial; ratificamos nuestra condena y oposición a la acción militarista del imperialismo desplegada en todo el orbe, que en América Latina tiene como punta de lanza al presidente colombiano Álvaro Uribe, quien debe responder por la invasión a nuestro territorio y el asesinato cobarde a valerosos combatientes guerrilleros, entre ellos Raúl Reyes, comandante de las FARC; levantamos nuestros puños solidarios con todos los pueblos que luchan por conquistar su libertad y con las organizaciones hermanas integrantes de la Conferencia Internacional de Partidos y Organizaciones Marxista Leninistas que nos cobijamos con las banderas del marxismo leninismo, teoría científica y revolucionaria fraguada en innumerables batallas.

Viva el Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador
Viva el Internacionalismo Proletario
Por la revolución y el socialismo

Comité Central del PCMLE

1 de agosto de 2008

domingo, 11 de mayo de 2008

Enver Hoxha


Como parte de la serie de Biografias de lo mejores cuadros que han surgido en el plano de la Revolucón Mundial, esta vez dedicamos un homenaje al camarada Enver Hoxha, a los 23 años de su fallecimiento.

Uno de los mas grande defensores del marxismo-leninismo. Nació el 16 de octubre de 1908 en Albania, fue descendiente de musulmanes. El trajinar de su vida estuvo caracterizado por hechos que fueron marcando su existencia, a sus 4 años en Albania, las manifestaciones por la liberación de su patria, del dominio del imperio turco, la cual se dio en 1912. A sus 12 años la I guerra mundial daba su termino, y Grecia como Italia, mantenían sus pretensiones territoriales contra la naciente estado, lo cual motivo una reacción de los albaneses para que sus territorio sea respetado, y la única forma de mantenerlo seria bajo las armas, Cuando la Unión Soviética denunció la «diplomacia secreta» de la que la joven Albania era uno de los instrumentos, el eco de la Revolución Bolchevique fue escuchado en las montañas albanesas y, en 1924 la encabezada por la intelectualidad, la burguesía del Sur del país y los emigrantes de retorno a Albania, estalló la revolución democrática burguesa para derribar el gobierno de los grandes terratenientes, de los feudales y de los representantes del gran clero que conservaban las leyes otomanas y se negaban a la reforma agraria. Enver Hoxha ya hizo parte de este movimiento. Con la revolución victoriosa, Fan Noli fue elegido jefe del Gobierno, pero seis meses después, es derribado por las fuerzas reaccionarias: Ahmed Zogu, financiado por el extranjero ( la Anglo-Persa Oil Company y la Standard Oil), con el apoyo concretamente de Yugoslavia y de Grecia y un ejército de mercenarios, se hizo con el poder. Se hace proclamar Presidente de la República, y luego rey de Albania. Los albaneses caen bajo la dictadura zoguista. A los 19 años, Enver Hoxha deja Jirokastra, su ciudad natal, para estudiar en la única escuela secundaria que había en Albania, el liceo francés de Korcha, En el liceo descubre la literatura progresista y comunista, que era prohibida, forman sus convicciones y compromisos. Otro elemento interviene en su toma de conciencia política de Hoxha se da en los años 20 en Turquía la revolución kemalista se hace con el poder que estaba en manos de los señores feudales y los imanes, modifica las relaciones sociales, da el derecho de voto a las mujeres, establece el laicismo del Estado. Que en el antiguo imperio otomano, el cual durante siglos mantuvo a Albania en el oscurantismo, fuera posible romper con el feudalismo. El movimiento popular contra la dictadura foguista es duramente reprimido, Hoxha, que participa en las manifestaciones estudiantiles, es detenido y encarcelado, Para 1930 se dirige a Francia a estudiar en la Universidad de Montppelier. Allí entra en contacto con comunistas albaneses exilados y escribe el perçiodico «L’Humanité» en cuyas páginas publica artículos de denuncia de «el régimen del patíbulo y las balas» del rey Zog. En 1930 fue detenido en Korça por organizar una protesta estudiantil. Le suprimen la beca y tiene que irse a Bruselas donde trabaja en el consulado de Albania, lo que le permite continuar sus estudios, empero, en 1936, despedido por sus actividades políticas vuelve a Albania. Allí enseña en una escuela de Tirana y luego en el instituto de Korcha, del que había sido alumno. Enver Hoxha milita en el Grupo comunista de Korcha. El movimiento comunista albanés adolece de divisiones ideológicas y dispersión en diversos grupos locales. El primer objetivo a alcanzar es el de unirse para constituir el partido. Enver asume la responsabilidad de esa difícil y compleja tarea, cuando Italia en 1939 invade Albania sin que hubiese la menor protesta internacional. La lucha entonces cambia de naturaleza, el combate por la emancipación social y contra la dictadura foguista, desde ese momento se conjuga con la lucha de liberación nacional y con la necesidad de unificar a los comunistas en un solo partido, tarea de verdadera urgencia. Enver Hoxha es despedido de su puesto de profesor por sus actividades contra el ocupante italiano, y el grupo de Korcha lo envía a Tirana para organizar la lucha antifascista y unificar a los comunistas. Para encubrir sus actividades políticas, abre una floristería. Enver no sólo refuerza la organización comunista en la capital, sino que logra establecer lazos militantes con los patriotas que desde el primer día de la ocupación fascista habían iniciado la lucha armada contra el ocupante en la región de Peza, próxima a Tirana. Identificado como uno de los organizadores de una multitudinaria manifestación en Tirana, fue condenado a muerte por contumacia, y tuvo que pasar a la clandestinidad.

Para luchar contra la represión fascista, en noviembre de 1941, en una casa de encalados muros de Tirana, se constituyó el Partido Comunista albanés. Enver Hoxha es nombrado responsable del Comité Central provisional. Desde entonces desempeñó un papel determinante al frente del Partido y, luego, del Estado albanés. ¿Por qué recordamos esos años de infancia, de juventud, de adolescencia, y los primeros compromisos políticos de Enver Hoxha? Porque, como él mismo escribió «la juventud es el período en que se forma el carácter y se traza el camino que seguiremos en la vida.» Los años en los que Enver Hoxha despertó a la conciencia política, determinaron su línea política, tanto sobre la necesidad de combatir a la reacción para arrancar al país del feudalismo y la miseria, del analfabetismo y el oscurantismo, como para lograr que los albaneses se basaran en sus propias fuerzas para asegurar la independencia del país e impedir los designios de los enemigos del exterior. Basándose en los principios ideológicos del marxismo-leninismo, se refería constantemente a las enseñanzas y lecciones de la historia de su pueblo y a la necesidad de no olvidar los acontecimientos que forjaron su compromiso comunista Basarse en las propias fuerzas para asegurar la independencia del país y conjurar las amenazas exteriores. «Nuestro Partido ha considerado siempre como una de sus esenciales tareas permanente, la defensa de la Patria, de la libertad y de la independencia nacionales.» Con esta firme conciencia, Enver Hoxha dirigió una lucha victoriosa contra el ocupante nazifascista y sus colaboradores albaneses. Organizador del Partido Comunista, que contaba con 200 miembros en su fundación, logró unir a las fuerzas patrióticas en la lucha armada de liberación nacional.

Desde 1942 se suceden las operaciones guerrilleras. La insurrección y el poder popular se organizaron en Consejos de Liberación Nacional; se liberan territorios y en 1943 se constituye el Ejército de Liberación Nacional, el cual derrotó la gran ofensiva de las tropas nazis en el invierno de 1943-44. En la primavera, desde las zonas liberadas se lanzó un ataque general contra los ocupantes. El 29 de noviembre de 1944. El mes siguiente fueron nacionalizadas las minas, los bancos y las empresas extranjeras y se estableció un control estatal y obrero sobre la producción, a la vez que se multiplicaron las cooperativas de consumo. Albania era liberada. Bajo la dirección de E. Hoxha, los albaneses no sólo se liberaron del nazifascismo basándose en sus propias fuerzas, sin ayuda alguna de las fuerzas aliadas, además Enver se opuso intransigentemente a cualquier ingerencia anglo-estadounidense en la dirección de la lucha de liberación. Rechazó el ultimátum del general Wilson que le conminaba a no llevar a cabo operaciones militares contra los colaboracionistas. Y cuando los ingleses desembarcaron en Saranda « para ayudar a la liberación del país», Enver dio la orden a sus guerrilleros de abrir el fuego si las tropas inglesas no reembarcaban. Después de la liberación de Albania, los «aliados» anglo-estadounidenses se negaron a reconocer el nuevo Poder y apoyaron a los reaccionarios del interior. Las elecciones a la Asamblea Constituyente dieron una amplia mayoría a los comunistas y a los patriotas. Al fracasar sus intentonas por derribar al nuevo régimen, Gran Bretaña y Estados Unidos retiraron sus delegaciones de Albania.

En 1946,la situación de extrema tensión en la frontera con Grecia, debida a la guerra civil que enfrentaba a las fuerzas progresistas con las monárquicas, unos buques ingleses chocaron a lo largo de las costas albanesas con minas de la II Guerra Mundial. El incidente quiso ser utilizado como pretexto para una intervención armada, empero, una vez más Enver Hoxha se negó a ceder ante las presiones y chantajes de los imperialistas. Más otros planes amenazaban la independencia de Albania. No hay situación más difícil que la de descubrir que aquel junto al que has luchado, la Yugoslavia de Tito, tenía también sus planes anexionistas. Durante la lucha de liberación, E. Hoxha, para evitar la división del frente antifascista, se opuso a las posturas chovinistas de la reacción albanesa sobre Kosovo y defendió el principio del respeto a las fronteras internacionales fijadas en 1912.La posición de Hoxha era la de que el problema de Kosovo debía ser discutido y solucionado entre estados socialistas después de la victoria sobre el nazismo. Tito no pensaba lo mismo. Su objetivo, en el marco de su proyecto de Federación Balcánica, era que Albania fuese la séptima provincia yugoslava. Para llevar a cabo su plan, impulsó una fracción en la dirección del partido comunista albanés. Terminaba la guerra, Albania se encontraba en una situación económica harto difícil y el nuevo Poder se encontraba en fase de consolidación. Esa ingerencia en los asuntos albaneses creo una atmósfera de graves suspicacias en todo el país. En el seno del Movimiento Comunista, el joven partido comunista albanés osó enfrentarse a Tito, dirigente de uno de los partidos más prestigioso e influyente del Kominform. Este hecho demuestra el gran valor y determinación de Enver, sobre todo si se tiene en cuenta que el Partido Comunista de Albania, era el único Partido en el Poder que aún no había sido reconocido como miembro del Kominform (en lo que Tito tuvo mucho que ver).La Denuncia que llevó a cabo Stalin contra Tito, en 1948, permitió que la línea de independencia nacional de Enver Hoxha se impusiese. Un nuevo problema surge en 1949, cuando las tropas monárquicas griegas atacaron Albania con el apoyo de aviones y artillería. El ejército albanés rechazó el ataque, pero continuaron las intentonas para derrocar el régimen socialista; fueron enviados a Albania grupos reaccionarios que fueron eliminados. Un senador estadounidense declaró, «la guerra de nervios contra Albania puede darse por perdida». Sin embargo el bloqueo y la presión ideológica continuaron. En los años sesenta, Enver Hoxha se enfrentó a la línea revisionista de Kruschov, en defensa del marxismo-leninismo.
Una vez más se trataba de salvaguardar la independencia del país, tan duramente conquistada. Kruschov pretendía transformar Albania en un paraíso turístico y se oponía a la política de desarrollo industrial y energético de Albania, sin cuyo desarrollo era imposible una verdadera independencia. En la Conferencia de los partidos comunistas celebrada en Moscú en 1961, el partido albanés fue el único que se opuso abiertamente al PCUS, lo que le costó ser objeto de sarcasmos y presiones económicas. Para hacer frente a las malas cosechas registradas, debido a razones atmosféricas, Albania necesitaba importar trigo. Kruschov hizo saber a los albaneses que si su Partido cedía, la URSS cubriría sus necesidades de trigo, y precisó con su particular «espíritu internacionalista», que esas necesidades «se podían cubrir con el trigo que las ratas se comían cada año en la URSS». Enver Hoxha respondió, «preferimos comer raíces antes que vender nuestra independencia y nuestros principios.» La actitud de Enver Hoxha en la Conferencia de Moscú era de especial importancia, pues aunque conocía las divergencias entre el partido chino y el PCUS, ignoraba si Mao Tsetung y el PC chino estaban de acuerdo con su denuncia radical del revisionismo. Enfrentarse a la política del PCUS era un acto grave y doloroso, pues podría romper lazos de profunda fraternidad con el pueblo soviético. Jamás Enver, en su condena de Kruschov identificó a la dirección revisionista con el pueblo soviético tan apreciado por él y por el pueblo albanés. La profundización de las divergencias entre marxismo-leninismo y revisionismo, unió en un mismo frente al partido chino y el albanés. En todos los continentes se organizaron partidos que rechazaban la vía revisionista. El Partido albanés, según las orientaciones de Enver Hoxha, desempeñó con arreglo a sus posibilidades, un papel internacionalista muy activo e importante, para ayudar, aconsejar y estructurar el movimiento marxista-leninista. Más de nuevo, en 1978, se produjo una nueva ruptura. China inició el camino de los compromisos con el imperialismo estadounidense. ¿Albania, fortalecida pero aún pobre, debía someterse y doblegarse ante la política de las grandes potencias? ¿Tenía que renegar de sus principios? ¿Debería olvidar tantos sacrificios asumidos desde la ocupación italiana en 1912? Enver sabía que la situación era difícil, pero no olvidaba las enseñanzas de la historia. Denunció la alianza con el imperialismo y el reparto del mundo entre las grandes potencias que decidían el destino de los pueblos. Consciente de que Albania podía ser aislada en los Balcanes, en Europa y en el mundo, que China llevaría las divergencias políticas a las relaciones económicas. Que Albania sufriría un bloqueo económico incrementado, sin embargo Enver se negó, una vez más, a chalanear con la independencia de Albania. Albania no podía cambiar el curso de la historia, empero es de Enver el mérito de haber alertado contra las corrientes revisionistas, contra las políticas imperialistas y neocoloniales. Para oponerse a las pretensiones externas, Enver trató de hacer de Albania una fortaleza, el pueblo asumió los sacrificios necesarios para mantener la independencia de la pequeña Albania en las orillas del Adriático, pero no podía ella sola ser el dique contra la ofensiva general del capitalismo para establecer un nuevo orden social, neoliberal, en el que hoy vivimos y al que nos enfrentamos. Hoy, en el despacho del ministro de defensa de Albania, están juntas las banderas albanesa y estadounidense. Ese solo hecho demuestra claramente lo que diferencia a Enver Hoxha de los lacayos del extranjero actualmente en el Poder.
Combatir a la reacción para liberar al país del feudalismo y al pueblo de la miseria, el analfabetismo y el oscurantismo. «La lucha de clases llevada a cabo en todos los terrenos, es actualmente una lucha ideológica sobre todo, una lucha para ganar el espíritu y el corazón de las masas, una lucha contra la degeneración burguesa y revisionista, contra todos los residuos y manifestaciones extrañas a nuestra ideología.» En 1945, arrasada por la guerra, Albania no tenía más que unas pocas fábricas; las carreteras destruidas, no había ni un metro de vías ferroviarios; alguna central eléctrica; los campesinos trabajaban la tierra con arados de madera; el 80 % de la población era analfabeta; el porcentaje de jóvenes que iban a la escuela no llegaba a uno de cada cinco; el oscurantismo religioso obstaculizaba la transformación de la sociedad y la emancipación de la mujer; en el Norte del país en la dote de la novia entregada a su esposo se incluía una bala que significaba su derecho de vida y muerte sobre su esposa; la venganza destrozaba familias…y con todo ello había que asegurar el pan. Esa era la situación que debía afrontar la dictadura del proletariado que reemplaza a las dictaduras foguista, fascista y nazi. A partir de esta cruda realidad económica y del nivel de desarrollo de la sociedad, Enver Hoxha y los comunistas albaneses se movilizan para llevar a cabo la revolución social, una tarea harto difícil, más dura y compleja aún, que la liberación del país. La primera decisión revolucionaria tomada por la República Popular de Albania fue la de llevar a cabo la reforma agraria, por la que el pueblo había luchado durante décadas. Eran muy numerosos los campesinos sin tierra. Las propiedades de las siete grandes familias latifundistas, las de las instituciones religiosas y todas aquellas de más de cuarenta hectáreas son entregadas a más de 70.000 familias campesinas. En 1946, se constituyó la primera cooperativa agrícola. En la industria las fábricas más importantes y las de los extranjeros fueron nacionalizadas; se procedió a la concentración de las pequeñas empresas y el comercio exterior y el mayorista pasaron a estar bajo el control del Estado. El Poder popular instituye la jornada de ocho horas. En 1947, el sector de los pequeños productores era el 80 % de la economía nacional, el sector socialista el 15% y el sector privado el 5%. En 1951 se elaboró el primer plan quinquenal, sirviendo de ejemplo el modelo soviético, pero aplicado a las condiciones del país, lo que exigía personas competentes en todos los aspectos de la vida social y económica para poder regular las condiciones creadas por la revolución proletaria, condiciones desigualmente desarrolladas, en el país más atrasado de Europa.
La realidad socio-económica del país llevó al Partido en su I Congreso después de haber hecho fracasar las ambiciones de Tito, a tomar el nombre de Partido del Trabajo (los seguidores de Tito trataron de impedir ese congreso, para facilitar la anexión). Dirigente, educador y pedagogo, Enver Hoxha se esforzó siempre por elevar el nivel ideológico y cultural del pueblo. La emancipación de la mujer, auténtica revolución en un país feudal, es un fundamento del socialismo. Enver criticaba a los hombres que son comunistas en su trabajo y en todas partes, menos en sus casas, tanto sobre las tareas domésticas como sobre la educación de los hijos. Para acabar con los matrimonios impuestos a las chicas por sus padres, acordados desde la edad de 10 años e incluso antes, con hombres 15 o 20 años mayores que ellas, el partido favorecía que se marchasen de sus casas con el joven que ellas escogieran libremente. Había padres que se sentían deshonrados al no ser respetada la palabra que habían dado, pero las mujeres que habían pasado por esas condiciones, apoyaban firmemente a sus hijas. Fue necesario, también, luchar para que las chicas fuesen a la escuela, pues según la tradición, una vez casadas pertenecían a la familia del marido, mientras que los hijos se quedaban en la casa de sus padres. Otro frente era el de la educación comunista de la juventud, para la que se utilizaron los talleres de construcción de raíles, en los que miles de jóvenes trabajan por períodos para desarrollar la economía del país, cierto es, pero sobre todo, ello les permite a los jóvenes de cooperativas agrícolas reunirse con los jóvenes estudiantes, con las chicas que llegaban de las montañas, hablar con los jóvenes obreros de las fábricas, es decir, era un medio más para conocer aspectos distintos de sus vidas. Con ello se combatían también los prejuicios religiosos y las costumbres retrógradas, se habría horizontes desconocidos que rompían la estrechez del marco de la familia, de la aldea, de la región. En ese país en el que sólo había una escuela secundaria, se podía ya acceder a la enseñanza universitaria . En 1978, la UNESCO declaró que Albania poseía el porcentaje de estudiantes mayor de Europa, proporcionalmente a su población. La enseñanza era totalmente gratuita. Lo mismo se consiguió en la sanidad; la malaria fue completamente erradicada; se formaron médicos, especialistas; los hospitales no eran clínicas de lujo, pero al igual que en la enseñanza, todo era gratuito. Aun siendo todavía difícil la situación económica, el sistema socialista demostró cómo se pueden atender los intereses vitales culturales y de la salud para el pueblo. El desarrollo económico del país, es vital para transformar la sociedad; un objetivo esencial fue el de la electrificación, para lo que se necesitó construir importantes pantanos, centrales y facilitar el acceso a la red eléctrica a toda la población. Al principio de los años 70 había países europeos más desarrollados, pero sin electrificar totalmente. En Albania la electrificación se llevó hasta las aldeas más recónditas, transformando la vida de la gente. Albania incluso se convirtió en país exportador de energía eléctrica. La lucha ideológica es una cuestión principal, y para Enver Hoxha una constante preocupación. La educación comunista se llevó a cabo en todos los aspectos de la vida. Enver lanzó la lucha contra el burocratismo, esa gangrena que ineluctablemente se infiltra en el partido y el Estado, si no se revoluciona constantemente la sociedad, ya sea mediante el control obrero, largo proceso que debe permitir a cada cual tener la competencia de controlar todos los niveles de la producción y del funcionamiento de las instituciones estatales, o mediante la participación de los cuadros de las empresas en tareas directas de la producción para mejor conocer las condiciones de trabajo de los obreros y percibir mejor posibles innovaciones. Para Enver Hoxha el conjunto de las luchas llevadas a cabo en el frente ideológico, debía tener el objetivo de «aprender a conocer a fondo la psicología del pueblo y de los hombres», pues, como él mismo repetía, «son los hombres y las mujeres quienes hacen las revoluciones, pero también son hombres y mujeres los que hacen las contrarrevoluciones.»

Un hombre, un comunista forjado por su tiempo
Enver Hoxha dirigió el partido albanés y Albania en una fase histórica determinada, la de la «guerra civil internacional», en la que, desde 1917, una confrontación ideológica irreductible opone el campo capitalista al campo socialista. Comprometido en ese gran conflicto del siglo XX, Enver Hoxha jamás estableció compromiso alguno ni con el imperialismo ni con el revisionismo. Quien no ha conocido la ocupación, el colonialismo, el fascismo, no puede saber lo que representa para un pueblo ser libre e independiente; Enver Hoxha dio a su pueblo ese orgullo. Quien no ha conocido el feudalismo, la miseria, el analfabetismo y el oscurantismo, no puede saber el estado de opresión a que son sometidos los hombres y las mujeres. Enver logró que los albaneses salieran del medievo y conociesen el progreso. Ya antes de su desaparición, efectos conjugados de la ofensiva del capitalismo por imponer el nuevo orden internacional neoliberal, y la degeneración revisionista, modificó profundamente el curso de la historia mundial. Albania socialista, sometida a un bloqueo económico, aislada políticamente, sufrió la ley de la nueva relación de fuerzas. La implosión de la Unión Soviética, la nueva línea de China, la victoria, provisional pero general, del capitalismo y del imperialismo en los años 90, fueron de una presión ideológica tal y una asfixia económica que el poder socialista no pudo resistir. En Albania se hicieron con el poder arrivistas, corruptos y la mafia. Hoy es un país desacreditado que vive tutelado por los Estados Unidos y las subvenciones de Europa y en la que muchos albaneses (¡dolorosa constatación!) se avergüenzan del país del que habían estado orgullosos. Las etapas históricas cubiertas por Albania, de un país sometido y ocupado a un Estado libre e independiente; las grandes transformaciones de una sociedad que pasa del feudalismo a una sociedad más avanzada; la extraordinaria evolución del pensamiento en las generaciones nacidas bajo la dictadura foguista, al creado en el socialismo, es la obra de Enver Hoxha. Empero, debemos sacar las lecciones de la historia, de la derrota política del socialismo en los años 90. No podemos dejar de plantearnos interrogantes sobre la licuefacción ideológica registrada en Albania actualmente. A todo revolucionario se le plantean problemas que no puede resolver, es ley de vida. La nueva capacidad de iniciativa exigida, las nuevas fuerzas creadoras necesarias para tener plena conciencia de las transformaciones de la sociedad, de las condiciones de vida, de la elevación del nivel cultural, por los logros del socialismo y de las enseñanzas del marxismo, son cuestiones harto delicadas y difíciles de resolver. Más debemos responder a esos interrogantes para estar en condiciones de interpretar la disolución ideológica de Albania socialista. Nuestra tarea es comprenderlo como hizo Enver Hoxha, esto es, resolver como comunista, como marxista-leninista, los problemas que se le plantearon en su tiempo. Nosotros como comunistas, como marxista-leninistas, debemos estar en condiciones de resolver los problemas planteados en la actual fase histórica.

martes, 15 de abril de 2008

El socialismo del siglo XXI, nueva teorización de viejas ideas antimarxistas


La simpatía que el proceso político venezolano tiene entre los pueblos de Latinoamérica y la adhesión pública que Hugo Chávez hizo al denominado Socialismo del Siglo XXI ha llevado a ciertos sectores de trabajadores y el pueblo, no solo en nuestro país, a pensar que esa es una alternativa revolucionaria frente al oprobioso sistema capitalista. Inclusive, en nuestro país, Rafael Correa ha dicho ser partidario de esa propuesta que, más allá de su denominación, su contenido tiene poca difusión.

No sorprende que esto último se produzca, puesto que la versión que uno u otro defensor del SS21 tiene sobre dicha propuesta difiere, las interpretaciones son variadas, aunque coincidentes en un aspecto: en esencia son antimarxista- leninistas.
Heinz Dieterich es reconocido como el ideólogo del SS21, más aún, el mismo se autoproclama como tal, aunque a la hora de revisar su libro “El socialismo del siglo XXI”, resulta que quien tiene el crédito de haber desarrollado la base de su propuesta económica, la denominada “economía planificada de equivalencias” no es Dieterich, sino Arno Peters. De las ocho páginas que en su libro destina para el tema mencionado, siete corresponden íntegramente al fundamento de Peters.

En la Revista Política, edición número 23, nuestro Partido publicó un artículo al respecto, titulado “El socialismo del siglo XXI, nueva teorización de viejas ideas antimarxistas”, escrito por Alejandro Ríos, del que ahora reproducimos algunas partes. No todos los subtítulos de este material corresponden al artículo original.

Sin afectar la propiedad privada, no hay socialismo

El sui géneris socialismo de Dieterich se descubre al leer un ‘texto de su autoría (que) invoca a superar ‘el dogmatismo del discurso de los años treinta que confunde el problema del socialismo con el problema de la forma de la propiedad…’ (subrayado nuestro). De ello se desprende dos elementos: a) que el socialismo sería resultado de la adopción de medidas de carácter super estructurales y no de medidas aplicadas en la base de la sociedad: la estructura económica; y, b) como consecuencia de aquello, que el socialismo es posible construirlo en el marco del capitalismo.
… ¿Puede concebirse un socialismo que respete la propiedad de la burguesía, y por ende los instrumentos en los que se apoya para la acumulación de sus riquezas vía explotación a la clase obrera?
El socialismo del señor Dieterich, en los hechos, defiende la permanencia de la burguesía –y con ella el capital privado local e internacional, aunque manifieste lo contrario-, no en vano propugna la instauración de un “estado no-clasista”, que nos recuerda la vieja tesis del gobierno de todo el pueblo, con el que los revisionistas soviéticos llevaron a la reinstauración del capitalismo en la ex URSS. Inspirado en ese pensamiento, Hugo Chávez sostiene que propugna un socialismo “que se basa en la solidaridad, en la fraternidad, en el amor, en la libertad y en la igualdad[1]”, caracterización bastante vaga, que no hace diferencia de los preceptos levantados en la revolución francesa de 1789: liberté, egalité, et fraternité. Sí ha sido preciso, en cambio, en señalar que busca “un socialismo que no excluya a la empresa privada”[2]
… No puede haber construcción del socialismo si la propiedad privada sobre los medios de producción no es sustituida por la propiedad social y si no se suprime toda forma de explotación del hombre por el hombre. Pero hay que advertir que –a diferencia de formaciones económicas pre capitalistas, en las que el nuevo tipo de economía va madurando en las entrañas del modo de producción anterior-, la economía socialista no puede surgir en las entrañas de la sociedad burguesa, por lo que la vía revolucionaria es la única que conduce al socialismo, y esa vía es la de expropiar a los expropiadores, como señalaba Carlos Marx.’

¿Socialismo o desarrollismo keynesiano?

La distancia entre el marxismo y socialdemocratismo presentado Dieterich y compañía es enorme. ‘Según éste, “la vía para salir del subdesarrollo es la política desarrollista… (que) se mantiene dentro de la economía de mercado y en el marco de la superestructura del Estado burgués”[3], lo que encierra un elemento político sumamente peligroso, porque eso significaría que la clase obrera y los pueblos deben abandonar la lucha por la conquista del poder y hacer suyas la exigencia de retornar al Estado de bienestar, impulsado seis décadas atrás por la burguesía como mecanismo de acumulación y desarrollo capitalistas para enfrentar la crisis que en ese momento carcomía al sistema y como medida política para hacer frente a un floreciente socialismo que atraía la atención de las masas.
Esa conducta política a su vez demandaría el apoyo de las clases trabajadoras a las burguesías criollas en la ejecución de su programa, hasta alcanzar el desarrollo que permita avanzar al socialismo, sobre la base de una alianza estratégico republicana entre los pueblos y los gobiernos[4]. Según Dieterich solo países como Estados Unidos, China o Japón estarían en condiciones de avanzar hacia el socialismo, el resto deberíamos conformarnos con tener un Estado benefactor y una burguesía que lo maneje rumbo al desarrollo.
En agosto de 2006, Yásser Gómez (de la Revista Mariátegui de Perú) entrevistó a Dieterich respecto de la salida frente al neoliberalismo, y esta fue la respuesta: “La salida estratégica al neoliberalismo es, por supuesto, el socialismo, es decir una civilización post capitalista, pero en estos momentos tu no tienes condiciones para hacer el socialismo, porque en primer lugar no tienes el proyecto histórico del nuevo socialismo divulgado masivamente, … si no tienes la teoría divulgada entre la gente, si no tienes movimientos de masas ni vanguardias para implementarla, será una quimera hablar del socialismo como una alternativa al capitalismo neoliberal. La alternativa inmediata es el keynesianismo, el capitalismo desarrollista de Estado. (el subrayado es nuestro) …se tienen que combinar los dos elementos, porque los campesinos, los desempleados quieren una respuesta inmediata y no puede ser el socialismo la respuesta inmediata. Se tienen que vincular los dos proyectos históricos: el keynesianismo y el Socialismo del Siglo XXI”. Los comentarios sobran…’

La vía al socialismo es la economía mixta (¿?)

El periodista José Luis Carrillo publicó en Aporrea.org una entrevista con Dieterich cuyo título es muy decidor: "Economía mixta es la vía al socialismo del siglo XXI”; de acuerdo a esa nota y por boca de Carrillo, ‘Dieterich está convencido de que estatizar la propiedad privada no lleva al socialismo, porque "si la propiedad del Estado fuese socialismo, ya con (el rey) Carlos V tendríamos socialismo en América Latina, porque cuando llega la Corona Española a América, toda la propiedad de la tierra, el subsuelo y lo que está arriba es patrimonio del rey, pero eso era feudalismo, no socialismo. La única vía posible es una economía mixta, que tendría tres sujetos, el Estado, la empresa privada y la propiedad social, como cooperativa" sostiene Dieterich.
… La propiedad estatal por sí no es sinónimo de socialismo, y efectivamente existió en el feudalismo y existe en el capitalismo; pero “olvida” señalar quiénes, qué clases sociales se encuentran al frente del Estado en esas sociedades. En una sociedad en la que los trabajadores se encuentran en el poder, la propiedad estatal no tiene similitud con la existente en el marco del capitalismo, de la que la burguesía y el capital financiero son beneficiarios.
Volvamos a las últimas líneas del texto citado anteriormente y encontraremos que Dieterich es partidario de “una economía mixta con tres sujetos, el Estado, la empresa privada y la propiedad social…” como la vía para ir al socialismo, ubicándolo, en los hechos, como defensor de la propiedad privada.
En ese “socialismo” el papel de la empresa privada estaría condicionado, ni más ni menos, que por la eficiencia, por “la capacidad de administración. Si un ente administra adecuadamente un bien –sostiene Dieterich-no tienes realmente motivo para quitarle la propiedad o posesión, si abusa es otro asunto. Yo asumiría una visión funcional”. Vaya socialismo este, en el que los explotadores, los responsables de las miserables condiciones de vida de los trabajadores y los pueblos se convierten en redentores, gracias a su capacidad de gestión administrativa, olvidando las infranqueables barreras de clase que ubican en posiciones contrapuestas a la clase obrera y clases trabajadoras, por un lado, y la burguesía y el imperialismo, en otro.’

La transición al socialismo

‘El socialismo y el período de transición del capitalismo al socialismo tienen diferencias cualitativas. Hasta lograr la afirmación de la propiedad social y la eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción, habrá de tomarse medias encaminadas a reconstituir las fuerzas productivas de la sociedad. …
En este período se aplican todas las medidas para liquidar a la burguesía arrancándole poco a poco el capital y centralizando los instrumentos de producción en manos del Estado, y su naturaleza y duración dependerá de las condiciones particulares de cada país.
Eso significa que, en un inicio junto a la propiedad estatal convivirán y se respetarán: a) la pequeña propiedad privada (pequeña producción mercantil generada por campesinos y artesanos); b) elementos de un capitalismo de Estado, surgido de las concesiones y convenios con capitalistas en sectores donde el nuevo Estado no tiene capacidad tecnológica y científica para desarrollar las fuerzas productivas. Pero esto se dará transitoriamente y en el marco de un sistema nuevo, distinto cualitativamente, porque la clase obrera cuenta con el poder en sus manos y ha pasado de ser clase dominada a clase dominante, un Estado en el que se ejerce la dictadura del proletariado y todas las actividades están orientadas a aplastar los vestigios de capitalismo y no, como sostiene Dieterich, a convivir con la burguesía en un Estado no clasista.
Puede parecer que no hay diferencia entre los dos planteamientos en cuanto a la existencia de diversas formas de propiedad, pero el contraste es radical. El socialismo marxista leninista habla de un período de transición del capitalismo al socialismo en una etapa inicial, pero en condiciones en las que la clase obrera ha tomado el poder en sus manos, creando una circunstancia cualitativamente diferente, en un proceso dirigido por el proletariado y su vanguardia política. Dieterich, en cambio, cuando habla de socialismo o de nuevo proyecto histórico lo hace en términos de las etapas más avanzadas. “La realización del NPH (nuevo proyecto histórico) –asevera- se dará en tres etapas: a) la fase final es la sociedad sin economía de mercado, sin Estado y sin cultura excluyente… b) la fase intermedia será un tiempo de coexistencia de elementos heredados de la sociedad global burguesa y de elementos de la nueva sociedad global postburguesa que servirá para la armonización gradual entre los niveles de desarrollo tecnológico, educativo, económico, político, cultural, militar, etc., de los Estados del Primer Mundo y de los Estados neocoloniales… La primera fase (“c”) de superación del capitalismo global es el tiempo que estamos viviendo… y se caracteriza actualmente por el proceso de constitución de la programática de la sociedad posburguesa…”[5] Nótese que en ningún momento hace referencia a las formas de propiedad de los medios de producción; en la fase superior solo hace referencia a la esfera del mercado y a elementos de la superestructura.’

“Los sujetos de cambio”

‘Bajo este subtítulo Dieterich analiza las fuerzas y el programa del NPH. Aquí, como en la invención del Estado no-clasista, desconoce el papel de vanguardia que le corresponde cumplir a la clase obrera en la conducción del movimiento anticapitalista, al igual que en el proceso de construcción del socialismo. “El sujeto emancipador está conformado por la comunidad de víctimas del capitalismo neoliberal y de todos aquellos que son solidarios con ella. La clase obrera seguirá siendo un destacamento fundamental dentro de esta comunidad de víctimas, pero probablemente no constituirá su fuerza hegemónica.[6]” Esa forma de negar el papel de la clase obrera también se observa en otro aspecto cuando, líneas antes, sostiene que “Tampoco parecen existir las condiciones para la revolución armada en el sentido tradicional…” Ni “tradicional” ni “moderna”, porque en la lógica de los SS21 el uso de la violencia organizada de las masas es incompatible con la transición del capitalismo desarrollista al “socialismo”.
También arremete contra la tesis leninista de la posibilidad de la construcción del socialismo en un solo país; antes lo hizo contra la tesis leninista del eslabón débil, al manifestar que solamente los países con alto desarrollo capitalista (como Estados Unidos, Japón, China…) pueden avanzar al socialismo. En la página 61 encontramos lo siguiente: “Ningún proyecto de cambio nacional profundo puede prosperar en la actualidad, si no se conceptualiza y ejecuta como parte integral del proyecto mundial; debido a que las dependencias de las economías nacionales frente a su entorno son tan profundas que la sobrevivencia de un proyecto no-capitalista dentro del propio espacio nacional se vuelve imposible a mediano plazo. En este sentido, la vieja discusión teórica sobre la posibilidad de construir el socialismo en un sólo país ha sido resuelta por la evolución histórica de las últimas décadas (subrayado nuestro). El capitalismo es un problema sistémico, no local —como el cáncer—; por ende, sólo puede ser vencido con una estrategia de defensa y superación sistémica. Por lo mismo, la praxis democratizadora del sujeto mundial de cambio sólo logrará acumular la fuerza para superar al sistema actual, si conceptualiza la lucha a nivel global y regional, para actuar a nivel nacional y local. (Think global, act local). Jugando a dos aguas, como también lo hace en otros temas, a renglón seguido afirma que “esto no significa que la transformación tenga que hacerse simultáneamente en toda la aldea global, para que sea viable, (…) el nuevo sistema se establece por lo general, en un sector del sistema dominante para luego expandirse gradualmente y convertirse de subsistema o nuevo orden (heterodoxia) en sistema u orden principal (normal): la nueva ortodoxia. Suponemos, que la transición del capitalismo global contemporáneo hacia la democracia mundial participativa seguirá esta misma lógica evolutiva”.
Como en otros aspectos, Dieterich busca aparentar que su propuesta es íntegramente “innovadora”, no obstante recoger –de refilón- elementos reconocidos desde hace muchos años por el movimiento revolucionario. Desde el aparecimiento del Manifiesto Comunista (1848) se formuló la lucha por el socialismo como un fenómeno “sistémico” –para utilizar las palabras de Dieterich- y no local y menos circunstancial, y esa comprensión se resume en la consigna ¡Proletarios de todos los países, Uníos!, y en los esfuerzos inmediatos que se desarrollaron para la organización internacional del proletariado, que dio origen a la Asociación Internacional de Trabajadores, fundada en 1864 y conocida como la Primera Internacional, cuyos primeros documentos reconocían los principios del comunismo científico, pregonaban la necesidad de la unidad nacional e internacional de la clase obrera y el deber de tomar el poder político para lograr su emancipación.
El marxismo siempre ha postulado que la revolución social del proletariado tiene en su contenido una connotación internacional, porque enfrentamos a un sistema y a una clase que ha logrado el dominio mundial, cuya derrota definitiva está condicionada por su eliminación total. Mas, esta revolución mundial, por su forma tiene carácter nacional, es decir, se expresa en los combates que en cada país levanta la clase obrera para derrotar a “su” burguesía y conquistar el poder. De hecho, los efectos de las revoluciones triunfantes locales no se limitan a sus fronteras, tienen implicaciones internacionales al afectar la cadena de dominación del imperialismo, amén de los efectos ideológicos y políticos en el movimiento revolucionario internacional.
En el análisis que Lenin hace del imperialismo, remarca el desarrollo desigual que se opera en los países capitalistas e imperialistas, concluyendo que el sistema se quebrará en su eslabón más débil y no necesariamente en el país con mayor desarrollo de las fuerzas productivas, y la Revolución Rusa de 1917 confirmó aquello.’


“El socialismo de Dieterich, en los hechos, defiende la permanencia de la burguesía –y con ella el capital privado local e internacional, aunque manifieste lo contrario-, no en vano propugna la instauración de un “estado no-clasista”, que nos recuerda la vieja tesis del gobierno de todo el pueblo, con el que los revisionistas soviéticos llevaron a la reinstauración del capitalismo en la ex URSS.”


“El socialismo y el período de transición del capitalismo al socialismo tienen diferencias cualitativas. Hasta lograr la afirmación de la propiedad social y la eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción, habrá de tomarse medias encaminadas a reconstituir las fuerzas productivas de la sociedad…”




[1] II Conferencia de Relaciones Alternativas , Viena, 13 de mayo de 2006 (www.gobiernoenlinea.gob.ve)
[2] Reunión de 12 Jefes de Estado de América del Sur. Venezuela, marzo 2007.
[3] De la intervención de Heinz Dieterich sostenida en la mesa redonda sobre el socialismo del siglo XXI, realizada en Quito el 30 de agosto de 2007 en la Casa de la Cultura Ecuatoriana.
[4] Ibid.
[5] El socialismo del siglo XXI, págs. 58, 59.
[6] Obra analizada, pág. 58.

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